Último post: Lo que me llevo de este camino


¡Hola a todos y todas!

Con esta entrada, cierro el blog y, por ello, me hace ilusión poder parar un momento y mirar atrás para pensar en todo lo que he aprendido desde el primer post que publiqué. Han sido meses de hacerme muchas preguntas y de reflexionar sobre realidades que a veces damos por hechas, sobre todo cuando hablamos de tecnología.

En primer lugar, me gustaría comentar una de las cosas que más ha captado mi atención: no todas las personas tienen las mismas oportunidades en el mundo digital. Por ello, aunque miremos a nuestro alrededor y veamos que la mayoría de nosotros contamos con algún dispositivo digital, eso no significa que todos sepamos utilizarlos de manera adecuada, ni que podamos estudiar, trabajar o simplemente estar conectados con el mundo.

Además, lamentablemente, debido a diversas circunstancias, muchas personas aún no tienen acceso a la tecnología. Esto quedó claramente reflejado en el informe de la Fundación Ferrer y Guàrdia (2020), donde se identifican tres tipos de brechas digitales: la brecha de acceso, que se refiere a la disponibilidad de dispositivos y conexión a internet; la brecha de uso, relacionada con el conocimiento necesario para utilizar adecuadamente las herramientas digitales; y la brecha de aprovechamiento o de calidad, que tiene que ver con si ese uso realmente contribuye a mejorar la situación personal, educativa o laboral de cada individuo.

 

Por otro lado, otra cosa que me pareció muy interesante fue el tema de la personalización de Internet, ya que, como vimos en el vídeo de Pariser (2011) sobre la "burbuja de filtros", las redes sociales y los buscadores nos enseñan aquello que creen que nos gusta y aunque a simple vista pueda parecer algo positivo, la realidad es que nos limita mucho porque nos dejan de mostrar otras ideas y otras formas de pensar muy interesantes. Además, como decía Sampedro (2018), esto puede hacer que acabemos encerrados en círculos donde todos piensan igual, lo cual no favorece el aprendizaje ni el crecimiento personal.

Por último, me gustó mucho conocer programas de formación digital para personas con diversidad funcional y mayores de 60 años, en los que se promueve la idea de que la tecnología puede mejorar la vida de las personas. Con paciencia y buenos acompañamientos, muchas personas pueden ganar seguridad y confianza, aprender a usar aplicaciones, buscar trabajo o simplemente sentirse más autónomas.

En resumen, este camino me ha enseñado que la tecnología no es neutra: puede incluir o excluir, conectar o aislar, pero todo depende de cómo la usemos y de si tenemos o no a alguien que nos acompañe en ese proceso. Y, es por este motivo que como futura educadora social, me gustaría poder ayudar a que la tecnología sea algo más útil y cercano. 


Gracias por leerme durante todo este proceso.




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